Desde el tren
Aug 04, 2026
Estoy viendo el verano pasar a toda velocidad por mi ventana, como si estuviera viajando en tren. No picnics, no nadar en piscina ni lago, no banana splits en el muelle mirando los veleros, no paseos en sandalias ni comidas a la parrilla en el deck. Ni hablar de carreteras, gaviotas, vaquitas y granjas. La vida tenía unos planes mucho menos simpáticos para mí.
Estamos en una crisis técnica en la escuela de esas que ocurren cada diez años (si acaso). La magnitud del apocalipsis es tal que pasé un par de meses (o sea, diez) contemplando cerrar la escuela y dar por terminada esta etapa de mi vida. Porque el estrés que esto me ha producido me hizo evaluar todas mis life choices.
Por suerte, tengo una persona maravillosa llamada Edu con quien trabajo desde el 2012 que está sosteniendo la web con magia mientras nosotros copiamos TODO EL CONTENIDO de 16 años: cientos de lecciones y textos varios, miles de fotos, listados de alumnos, pagos, inscripciones (miles y miles) y lo llevamos a una plataforma nueva. Todo a mano porque no se puede hacer una migración automatizada (ni siquiera sé si esa es la expresión correcta). Y esa plataforma nueva estamos aprendiendo a usarla sobre la marcha. En fin, me doy cuenta de que este post es un melodrama, pero es que así estamos, gente. Estoy dramática. En dos semanas se casa mi hija y ni siquiera tengo zapatos.
Si lees este post es porque hemos sobrevivido y logré bajarme del Tren a Busan.