21 otoños
Oct 29, 2026
Hace 21 años dejé de ser erróneamente tropical y fui transplantada a mi hábitat correcto. No sé cómo el universo pudo equivocarse tanto conmigo. Esa sensación de haber llegado por fin al ecosistema al que pertenezco fue tan poderosa que cada célula de mi cuerpo lanzó confetti.

Quizás tiene algo que ver con que mis padres son europeos. A lo mejor es culpa de las películas con las que crecí. Probablemente tenga que ver con algún defecto en mi cerebro. Lo cierto es que llevo veintiún años caminando por estas calles y ni una sola vez me he sentido no-feliz. Nunca he extrañado el trópico ni entiendo que sea un concepto paradisíaco popular. Para mí el paraíso es el otoño, por ejemplo.

El aire crispy, la lluvia de hojas, el sol inclinado, el color de los árboles, la ropa abrigada, pero no tanto, podría escribir una oda a octubre.

En Montreal hay un poco de caos porque en septiembre abandonamos la jardinería y todo se pone salvaje, luego amarillo y empieza a desplomarse...Es melancólico, romántico y muy, muy cinematográfico.