Magia y todas esas palabras melosas

.
Estamos a 15 de enero y vengo yo con un post de Navidad. Y me perdono porque cuando la vida me arrastra como un papelito de nada sirve lanzarme al precipicio de la culpabilidad, ¿verdad? Últimamente estoy experimentando a partes iguales un agotamiento mental y una centrifugadora de ideas nuevas que se pelean dentro de mi cerebro. ¿Quién ganara? Misterio. Me gustaría escribir aquí sobre las cosas absurdas que nos bloquean y nos paralizan, pero hoy no quiero ansiedad y vamos a hablar de la Navidad. Sí, el 15 de enero porque nunca es tarde cuando la dicha es buena.
.
.

.
En mi post anterior ya conté un poquito sobre mi Navidad, que fue linda, pero me pasó por delante como un cometa. Casi no me di cuenta de nada, no hice ni la mitad de lo que me había propuesto. Creo que estoy sufriendo de algún síndrome de falta total de pilas o algo así. Espero que haya cura. Mi parte favorita de las fiestas fue irme por cuatro días con mi familia a North Conway, un pueblo coqueto de las White Mountains en New Hampshire, USA. El resort donde nos quedamos tenía ambiente festivo y actividades. Cenamos rico el 31 de diciembre en un buffet ahí  y pasamos el día de Año Nuevo lanzándonos por los tubos del parque de agua y saltando en la piscina de olas. Mi mamá y yo en combo. Es un parque cerrado, claro, porque este era el clima:
.
.

Esta era la vista desde la terraza de nuestra habitación.  Queda a 5 horas de Montreal .

.

Al día siguiente seguimos lanzándonos pero en los largos toboganes de nieve de la estación de esquí bajo un cielo increíble. En dos oportunidades se me atascó el trasero y no me podía levantar, estaba como una orca encallada y mi mamá intentaba halarme, pero ella mide menos de metro y medio y la risa de ambas era tal que no nos movíamos ni un centímetro, totalmente ahogadas y paralizadas. Juro que me dolió el cuerpo de reirme. Éramos un espectáculo bochornoso (Marianne y Valeria guardaban prudente distancia). Hicimos el zipline (gritos), un columpio gigante (alaridos) y el trineo que baja de la montaña en unos rieles, no sé cómo se llama eso en español pero era buenísimo. Nos hacíamos la idea de estar compitiendo en luge olímpico.

.
.

Fotos del iPhone.

.
.
Comimos divino en todas partes y mis papás probaron los s’mores en una fogata en la nieve. Las vistas eran un sueño. La arquitectura típica de New England era un cuento.  Fue un privilegio poder pasar esos días tan lindos y divertidos con las personas que más quiero. Y que mi mamá sea la abuela biónica vas atrevida del mundo occidental.
.
.
.
.
No menos cool y lindo es que tantos de ustedes hayan compartido conmigo sus fiestas trayendo sus fotos a La Vuelta al Mundo. Esta comunidad es insólita de bonita. Otro privilegio que me hace empezar el año con estrellitas en los ojos. Vimos como cada quien hizo magia en la mesa para mimar a sus seres queridos y celebrar juntos.
.
.
.
.
¡Vimos tantas ciudades del planeta llenarse de luz!
.
.
.
.
Vimos mascotas siendo cuchis…
.
.
.
.
Y lo más importante es que vimos a esas personas que son el epicentro de nuestra Navidad. El núcleo de nuestra celebración. Los culpables de nuestros corazones blanditos.
.
.
.
.
Gracias, gente simpática, inteligente y sexy de La Vuelta al Mundo. Que en el 2016 se les disparen las ganas de crear y compartir. Que se lancen por toboganes de agua y de nieve o al menos rueden colina abajo muertos de risa. Que respiren el aire de la montaña o de la playa. Que vean películas emocionantes, aprendan canciones y lean libros insoltables. Que los remolinos de ideas les ganen a los bloqueos mentales. Que le puedan rascar la panza a un gato o un perrito. Y que regresen de vez en cuando a leer este blog que los quiere mucho
.
.

Nuevo juego fotográfico de enero/febrero: Historias en mi cocina. Visita nuestro foro para ver ejemplos.
Para ir al foro y a la comunidad haz click aq.
Para saber de qué se trata y animarte a participar haz click aq.
La etiqueta permanente para La Vuelta al Mundo en Instagram es #juegolvm

Lo mejor de lo mejor ♥

.
.
Estoy con mi familia en North Conway, un lindo pueblito de ski en las montañas de New Hampshire esperando el 2016 llena de ilusión. Te escribo frente a una ventana por donde veo un paisaje blanquísimo. La nieve llegó muy tarde este año, dicen que por culpa de El Niño (el fenómeno climático, no el que nació en el pesebre). Pero cuando nevó, nevó. No te imaginas. A lo que iba, estoy ilusionada porque tengo muchos proyectos para el 2016. Proyectos de trabajo y de vagabundería porque mi más importante propósito es descansar más. El 2016 será un año inteligente porque tú y yo encontraremos tiempo para hacer cosas que nos coloreen la vida, para alimentar nuestro lado creativo, para emprender algún plan grande o chiquito, para aprender cosas que nos hagan felices. Por que no todo puede ser trabajar y cuidar a los demás. Tenemos que cuidar al niñito que llevamos por dentro. Y hablando de niñitos internos, esta Navidad ha sido preciosa para mí porque la he compartido con mis papás que vinieron de España, mis hijas, mi marido y mi familia canadiense  Es la situación que yo llamo Happy Jackie.
.
.
.
.
El día 12 hicimos en mi casa una gran fiesta de Navidad de esas donde todos traen cosas DIVINAS de comer y hasta pequeños regalitos amorosos. Pero lo que más abunda son los besos y los amapuches. Después de la fiesta se nos queda la sonrisa boba a todos por una semana. Nochebuena en nuestra casa fue una cena íntima con mi espectacular sobrina Mia y sus papás. Consentimos y fuimos consentidos. No hay nada mejor en la vida.
.
.


.
.
El día de Navidad nuestro árbol amaneció superlleno de regalos y tengo que decir que muchos eran para mí y no me lo esperaba. Debo haberme portado muy bien. Como siempre. Soy un angelito.  Uno de los regalos de Santa Claus para Valeria fue una wafflera (que no teníamos) y ahora nos hace de desayuno waffles belgas con sirope de maple,  mantequilla, banana y almendras tostadas (por favor que no empiecen las clases).  Los gatos recibieron juguetes y Minuit los ama con pasión desenfrenada. Ver a mi papá con su pijama de rayitas por las mañanas es la mejor decoración de Navidad en mi casa 
.
.
.
.
Hemos paseado un poquito por Montreal para ir a comer dim sum a Chinatown, a una exposición de nacimientos (belenes) y a un concierto coral que me sacó lágrimas. También subimos a la montaña para tener una tarde con nuestros mejores amigos comiendo salvajemente. El chalet queda al borde de un lago y me dijeron que hay nutrias. Salí disparada con Valeria, pero solo vi castores, estoy esperando las pruebas fotográficas de las nutrias para creerlo. También llevamos a los abuelos a un restaurant montañero muy rico a comer platos típicos de Quebec en un ambiente de madera, pino, lucecitas y chimenea. Me gusta que mi Navidad sea como una película y, aunque nunca será tan bella como los fabulosos diciembres de mi vida venezolana, Canadá le pone magia y la gente que me rodea también.

Feliz Año nuevo y gracias por leerme

 

Las fotos de Valeria

Valeria, mi pequeño pollo, estudia fotografía profesional en Dawson College. Es un programa lindísimo de tres años que hace que me carcoma de envidia diariamente. Me quiero ir con ella en las mañanas, hacer sus asignaciones, pegarme en sus salidas de grupo y básicamente ser Valeria. A los 17 años yo habría dado cualquier cosa por estudiar fotografía como carrera y hacer mis asignaciones en una ciudad tan interesante, vibrante, bella y segura como Montreal. Pero en mi antigua vida tropical eso no fue posible y tuve que tomar otro camino. En Caracas no existía fotografía como carrera ni como nada. Los fotógrafos aprendían por su cuenta y yo quería tener la experiencia de ir a la universidad. Lo que hice fue buscar una carrera que al menos tuviera fotografía entre las materias y, a partir de allí, el resto lo hice sola. Valeria está viviendo mi sueño
.
.
.

.
Ya les había contado sobre su proyecto final de secundaria, que fue un libro fotográfico de Montreal maravilloso y estudiar fotografía fue la canalización lógica de esa pasión. Esta no es la profesión de la que planea vivir. Quiere estudiar otra cosa en la universidad después. Esta es para enriquecer su mundo interior y hacerse más bonita y creativa la vida, porque la fotografía  tiene el efecto de inyectar alegría directo al corazón y darte superpoderes visuales para mirar el mundo. Este es el tipo de regalo que me habría fascinado darme a mí misma a su edad y estoy tan feliz de que Valeria lo pueda tener.
.
.
.

.
Valeria acaba de abrir su propio website en el que ha publicado pequeñas colecciones de fotos de Islandia, Terranova, California y Montreal. Abrir un website se siente como un paso muy grande para alguien que comienza. Y produce mucha satisfacción, es una ilusión astronómica.
.
.
.

.

También acaba de añadir los powder portraits que hizo en mi estudio para uno de sus proyectos del semestre. Si me sigues en Instagram posiblemente hayas visto un par de tras-bastidores de ese photoshoot explosivo que requirió 3 horas de limpieza :P
.
.
La modelo es Marianne, mi otra pichurra.

.
.
Si quieres, puedes darle un vistazo al trabajo de Valeria y si te parecen lindos sus primeros trabajos puedes hacer Me gusta en su nuevecita página de Facebook. Así la apoyas y la motivas. Nosotras te lo vamos a agradecer de aquí al cielo porque ese es el mejor regalo de Navidad

Página de Facebook de Valeria

.
.
Vendré pronto con un post sobre mi Navidad. Comparte con nosotros tus fotos navideñas en Instagram con el hashtag #juegoLVM y en Flickr en La Vuelta al Mundo para que nos muestres cómo celebras en tu casa y en tu ciudad. ¡Queremos verlas! Besos y cascabeles para todos ♥

Octubre Noir

.

Qué alguien me explique por qué, en los siete años de La Vuelta al Mundo, yo nunca había puesto el reto de fotografiar el color negro. Black is my happy color. Al menos en mi guardarropa. En el mural de la comunidad tenemos un monstruo que se come las fotos que no van de acuerdo a la pauta y ha estado comiendo unas quince fotos al día. AL DIA. Parece que la idea de tener el color negro predominante y protagonista fue confusa para mucha gente. Pero aún así, wow! hay fotos que me encantan. Gracias! Fotografiar el color negro no es fácil ni creativa ni técnicamente, así que me ha hecho feliz ver tanta participación y fotos tan geniales. Ya tenemos un nuevo tema fotográfico para noviembre, pero primero les cuento acerca de …
.

Mi muy patético Halloween
Antes hacía fiestas de disfraces para mis hijas y decoraba mi casa, especialmente mis ventanas. Ahora no. Nada. Nothing. Y no es porque mis hijas hayan crecido. Ellas siguen celebrando Halloween porque en Canadá se disfraza hasta el gato sin importar la edad. Van a clase disfrazadas, tienen fiestas en el college, en la universidad y en casa de los amigos. Pero toda esa actividad tiene lugar en el corazón de la ciudad, donde viven todos los estudiantes. Nosotros estamos en un tranquilo suburbio a 25 minutos de autopista, muy lejos para que esos muchachos vengan a una fiesta aquí. Y mi calle es la más aburrida del mundo. Tiene solo 8 casas, un pequeño parque y cero niños. Como nadie decora, pues nadie viene a pedir trick-or-treat. Todos los años nos pasa esto: no compramos caramelos porque sabemos que ningún niño va a tocar la puerta. Pero al anochecer nos entra  pánico de que suene el timbre y no tengamos dulces. Procedemos entonces a poner toda la casa oscura y escondernos a ver televisión en el rincón menos visible desde la calle y así pasamos la noche, atrincherados en un hueco. Este año nos escondimos con Valeria porque tiene una lesión en la rodilla y está de reposo. Compramos cupcakes de Halloween, chocolates, galletas y otras chucherías y vimos The Shining muertos de miedo. Quien se disfrazó fue Marianne. Lo único comprado es el esqueleto ($3 en el supermercado) y estaba lleno de caramelitos. El vestido es de la hermana. Sólo tengo una foto mal hecha de noche con el teléfono en la cocina de Marianne (tour del apartamento coming soon).


.
Así fue vestida a una casa embrujada que hicieron en la universidad tomando todo un edificio para eso. Yo también quiero divertirme. Necesito un plan. Por ahora, se me acabó el otoño. Después de una tormenta del domingo, ya no quedan hojas en los árboles. Ha comenzado oficialmente el mes más feo del año. Noviembre es solo un estorbo entre Halloween y Navidad. De hecho, acabo de comprar una cantidad absurda de bolas para el árbol y cuando digo absurda significa de manicomio. Esas compras ridículas me dan una dosis de ánimo para digerir noviembre.

.
 Adiós octubre querido. Qué lindo eres.
.
.

Nuevo juego fotográfico de noviembre: repeticiones. Visita nuestro foro para ver ejemplos.
Para ir al foro y a la comunidad haz click aq.
Para saber de qué se trata y animarte a participar haz click aq.
La etiqueta permanente para La Vuelta al Mundo en Instagram es #juegolvm

Thanksgiving y un poquito de otoño

En Venezuela mi mes favorito total y absoluto era diciembre. Los diciembres caraqueños solían ser tan increíbles que no me gustaba viajar a ninguna parte para no perdérmelos. Desde que vivo en Canadá octubre pasó al primer lugar del ranking de mi corazón. Una de las razones por las que amo tanto octubre es Thanksgiving.
.
Thanksgiving 2015 (3)
.
.
Este año tenía la idea de decorar mi cena de Thanksgiving de color coral, pero no encontré las flores que estaba buscando y en cambio me topé con estas maravillas y listo. Thanksgiving amarillo. Por cierto, amigos de Montreal, las flores que venden en Costco son espectaculares y cuestan menos de la mitad que en todas partes. Desde que lo sé, mi vida es un jardín de rosas.
.
.
Thanksgiving 2015 (6).
.
Valeria dibujó un ciervito y lo usó para tallar un sello que después utilizó para imprimir tarjetas para los puestos con los nombres de nuestros amigos. El color de la tinta se llama Antique Pewter y es un gris cálido lindo. Valeria y yo aprendimos a tallar sellos con la fabulous Geninne Zlatkis. Tenía esas servilletas desde hace meses y me había olvidado. Son demasiado pequeñas para una cena, pero son tan lindas que qué importa.  Las manzanas fueron una decisión de último minuto cuando no encontré calabazas blancas en el mercado de granjeros. Normalmente planifico mis mesas con anticipación (porque me gusta), pero esta vez no sé qué me pasó. Estaba como en otro planeta. En las fotos no habíamos puesto todavía las briseras con las velas, las pusimos después, había velas, lo prometo, believe me.

.
Thanksgiving 2015
Thanksgiving 2015 (4)

.
Veo las fotos ahora y me doy cuenta de que no parece una mesa de Thanksgiving sino una boda. Es en parte por toooodas esas sillas blancas. Venticinco. Eso unido a la falta de cortinas que tiene a mi mamá desesperada hace que todo se vea muy … (insertar la palabra, porque no se me ocurre). La cosa es que no tengo las menores ganas de poner cortinas por los momentos.  Lo que si haré será decorar el próximo Thanksgiving menos nupcial. Tengo los amigos más agradecidos y amables del mundo y si pongo decoración de boda o platos de cartón y mantel de plástico ellos me dicen que les gusta y hacen que lo pasemos genial, por su personalidad maravillosa y por las exquisiteces que traen para cenar, porque todos cocinamos.
.
.
Thanksgiving 2015 (7).
.
Esa es nuestra mesa de postres. Y esa es nuestra princesa Mia, mi postre favorito. En la foto está besando a Vanessa, su mamá, porque Mia reparte besos divinos sin hacerse de rogar. No como yo, que a su edad prefería que me pincharan los ojos con un tenedor antes de ir besando adultos en una fiesta. Además comernos a la princesa, comimos pies de calabaza, de manzana, de frutas del bosque, cheesecake de calabaza con nueces pacanas, crumble de manzana vegano y sin gluten, canelés de Bordeaux, pasteles de nata y doce de feijao portugueses, bombones de chocolate, ensalada de frutas, helado y crema batida (nata montada). Todo eso nos cupo después de cenar pavo relleno, salsa de arándanos, ensalada con granada y almendras, espinacas a la crema, pastel de maíz y sweet potato con sirope de maple. Qué les puedo decir, fue el acabóse.
.
.
Thanksgiving 2015 (5).
.
Por eso el lunes, que es el verdadero día de Thanksgiving canadiense, seguimos con nuestra tradición de irnos a caminar por el bosque. A veces lo hacemos en algún parque natural de Montreal y a veces nos vamos al campo. Esta vez nos fuimos a las montañas y caminamos un poquito, sí, pero también encontramos un restaurant acogedor lleno de ambiente montañés y nos metimos un atracón de comida típica quebequense. El apocalipsis..
.
.
Thanksgiving 2015 (2)
.
.
Así están ahora las montañas. Estas son unas fotos del breve momento en que no estuve masticando. De regreso a Montreal Valeria y yo nos comimos un helado de McDonalds en el carro. Fin del mundo.

……..…….

 

Nota: El lunes 19 comienza nuestro curso de marketing para proyectos creativos.  Y también son las inscripciones de l’Atelier de enero. Ojo con esas agendas! :)

 

Términos y condiciones de uso Política de privacidad Ayuda Contacto
 
© 2006-2015 JRV Média Inc. Diseño web Meisi
1