Libro bonitos

Tengo muchísimo tiempo queriendo escribir sobre unos libros que recibí por correo y me hicieron inmediatamente más feliz por distintas razones. Los esperé desde que sus mamás los estaban gestando con amor. Tres mujeres emprendedoras, Los recibí con deleite (nunca me ha gustado la palabra deleite pero es que así es como los recibí, incluídos los ojos de corazoncitos) y se quedaron en mi mesa de noche por semanas, para saborear unas páginas antes de dormir.

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María Luisa Barreiro escribe recetas en su blog ZerOgluten desde mucho antes de que comer sin gluten estuviera de moda. Nos conocimos hace varios años en La Vuelta al Mundo, cuando yo aún no conocía a ningún intolerante a esta proteína. Hoy conozco a un montón y también conozco a mucha gente que ha ido eliminando o reduciendo el gluten porque les parece que no es sano . Por eso sé que seguir una dieta así requiere ser mitad detective y mitad mago. Y por eso me parece fantástico este libro. Pero también porque el estilismo culinario de María es sublime, impecable, y las fotos de  José Luis Lozano son bellas.

Mi supermercado ha estrenado una flamante zona inmensa de alimentos gluten free. Cada vez más restaurantes, blogs culinarios y programas de televisión que incluyen recetas libres de gluten, pero para mí María es una pionera y me pone contenta que haya dado a luz este libro exquisito y bien cuidado de principio a fin.

 

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Prometo que no soy exagerada cuando les digo que se me puso un nudito en la garganta y tuve que hacer un esfuerzo para no llorar como un bebé cuando recibí el El rincón de Bea. Porque Bea Roque y yo tenemos historia. Nunca la he visto en persona pero la quiero mucho. Primero la conocí en mi blog hace doscientos años, cuando éramos unas niñas recién nacidas. Fue una de mis primeras alumnas y la he visto crecer y crecer como la espuma con su blog hasta convertirse en una referencia en el mundo de la repostería en España.

El Rincón de Bea recoge más de ochenta recetas de todo lo que yo soy incapaz de hacer bien: pasteles, muffins, galletas y otras ricuras. Además, ella ha hecho cada una de las fotos. Es un trabajo amoroso que ha tenido una acogida tremenda. No sé cuántas ediciones van ya y Bea continúa firmando libros.

El tercer libro que tengo aquí es muy diferente. Es pequeño y compacto. Mi amiga Carolina González lo escribió en la muy caribeña Puerto La Cruz, Venezuela. Carolina yo estudiamos juntas en la universidad y ahora, cuando la dejo, forma parte del equipo de mi escuela como correctora. Digo cuando la dejo, porque ella va corrigiendo textos por un lado y por otro yo los reescribo a toda velocidad y los lleno de errores otra vez. Cuando ustedes vean que uso signos de exclamación e interrogación correctamente al comienzo de una frase, no soy yo, es Carolina. El caso es que ella decidió lanzarse al creciente mundo de las auto-publicaciones el año pasado, lo que en la Venezuela actual es una iniciativa epopéyica. Su primer libro es Organiza tu clóset mental y vive mejor y tiene prólogo de Eli Bravo.  “Hay ideas que entran en nuestro clóset mental y las dejamos vivir allí por años. […] ninguna idea que te quite la paz, que te haga dudar o le ponga límites a lo que puedes llegar a hacer, merece que la conserves.”.

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Este año mi palabra es organizar y después de por fin encontrarle un puesto a mis accesorios y conseguir que mi ducha no parezca un campo de batalla, estoy ahora deshaciéndome de ciertas ideas que me ponen límites. No es fácil. Es dificilísimo, pero cuando por fin lo logro se siente tan bien. En este momento estoy trabajando en eliminar de mi cabeza que no puedo encontrar tiempo para ir a nadar. Es un pensamiento que tengo profundamente empotrado y que me paraliza y me impide hacer algo que me gusta y me hace bien. Estamos peleando, pero ya casi tengo los goggles puestos. Gracias Carolina.

Me gusta mucho que me recomienden libros bonitos. Si tienes alguno que te enamore en este momento, dímelo, si? Los de cocina me matan. Aquí puedes ver los muchos de los que tengo, pero me falta añadir todos los que he comprado este año.

 

El bolso de Mary Poppins

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Mientras escribo esto estoy escuchando un playlist en Songza que me da ganas de llorar, no sé por qué. También me da hambre y me acabo de comer un mammoul de nueces y ocho dátiles (fuimos al supermecado libanés esta mañana). Nevó tanto hoy que para llegar del carro a la puerta de nuestra casa, Lau tuvo que abrir camino con una pala mientras yo daba brincos detrás porque me fui en abrigo ligero de tan optimista que soy. Una optimista que quiere llorar mientras escucha indie british folk. Como dirían los franceses: la culpa es seguramente de los británicos. Con otro dátil en la boca y el corazón arrugado por la séptima canción, quiero mostrarles los dos últimos proyectos colectivos que hemos hecho en La Vuelta al Mundo. En febrero fotografiamos la noche.

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Iba mirando las fotos de la galería y me pareció cada minuto más increíble que hagamos y compartamos en el mismo sitio tanta belleza. Honestamente creo somos un ejemplo para la gente que siempre se aburre. Nosotros no somos nada aburridos, somos de un entusiasta pocas veces visto. Nos dicen “Tal Cosa” y salimos corriendo a hacer todo tipo de fotos de Tal Cosa con pasión y curiosidad. Las fotos de la noche me encantaron, me conmovieron y hasta me dieron ideas para un proyectito. Pero hay más.  Es que luego vino marzo y a la  gente del grupo les dije “Saltos” y ¡zas! salieron corriendo a compartir fotos como estas:

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¿Necesito explicar lo maravillada que estoy? La Vuelta al Mundo es como el bolso de Mary Poppins: Nunca dejan de salir cosas sorprendentes. Estamos a dos meses de cumplir SEIS años tapizando Internet de imágenes fantásticas y estableciendo conexiones creativas. Qué contenta estoy. Marzo fue un desastre, aunque trato de no decirlo delante de la gente porque viajé a un sitio precioso y qué clase de malagradecida sería, no?  Pero en realidad fue un desastre y cosas como estas fotos vienen al rescate. Muchas gracias a todos los fotógrafos y a esos modelos que fueron arrojados de muros, trampolines, rocas y sillas. Qué orgullo. Otro dátil y una lagrimita british folk.

En La Vuelta al Mundo puede participar quien quiera. No hay que ser fotógrafo experto, ni ser mi alumno, ni pedir permiso. Solo hay que ser tan no-aburrido como nosotros :)

Nuevo tema de Abril es: Rosado – PinkExplicación, muchas fotos de inspiración y normas en nuestro foro.
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Para saber de qué se trata y animarte a participar haz click aq.
La etiqueta permanente para La Vuelta al Mundo en Instagram es #juegolvm

Venezuela ♥

Hace un año, estaba acostada al borde de una piscina en México tratando sin éxito de leer por primera vez ever una novela de Stephen King, cuando llegó mi hija corriendo a decirme que Hugo Chávez había muerto. Cada célula de mi cuerpo se puso en alerta roja, sonó mi sirena mental y corrí a pegar mis ojos a CNN 80% asustada y 20% llena de muy ingenua esperanza.

Mi vida anterior estaba tan politizada como la de cada uno de los venezolanos. Ponía el canal de 24 horas de noticias antes de desayunar y lo apagaba justo antes de cerrar los ojos por la noche. Junto a cientos de miles de personas, Lau y yo participamos en protestas, paros y cacerolazos contra el más destructivo gobierno que ha tenido mi país y cuando llegué a Montreal hace casi 9 años estaba desilusionada, desesperanzada, intoxicada de frustración y exhausta. Entonces sufrí el síndrome de ojosquenoven y me transformé en escéptica a tiempo completo. No es que La Situación me dejó de importar. Es que emigrar viene con su propio set de grandes dificultades en las que tuve que concentrarme y poco a poco perdí el entrenamiento y la paciencia para aquel tipo de zozobra. La calidad de vida en Venezuela es tan ridículamente mala que cuando leo o me cuentan acerca de La Situación, comienzo a sentir ese malestar físico tan familiar y hago todo lo posible por cambiar el tema y volverme otra vez ojosquenoven.

Por otro lado, los venezolanos que estamos afuera nunca acertamos. Si no decimos nada es que somos indiferentes y no nos duele. Si decimos que si nos duele, también está mal porque “cómo vas a comparar tus sentimientos a los nuestros, que vivimos esta tragedia a diario”. No acertaremos nunca y no importa, puedo vivir con eso.

Ahora, mientras hago mi maleta para regresar a México, La Situación es mucho peor. Es Stephen King de peor. Me hice permeable de nuevo y ya no puedo dormir. Quise hacer el inventario: “A ver, cuánta gente querida me queda allá?” (sí, me-que-da) y de pronto toda la gente que está allá me es querida. A punto de irme con mis cámaras a este viaje que pagué muy ilusionada hace tres meses, a punto de aislarme en una zona de limitadísima conexión a Internet, tengo la sensación de que si despego ahora mis ojos de CNN (y de Facebook, de Twitter y de Instagram) va a llegar mi hija corriendo a la piscina a decirme algo terrible.

Como dije en Facebook hace unos días, la escuela no se puede detener porque a mi me duela el corazón. El 97% de mis estudiantes son no-venezolanos y, como es natural,  esperan que todo transcurra con esa envidiable normalidad de los que nunca han padecido La Situación. Por eso, aunque cerramos la escuela por Winter Break  hasta el 11 de Marzo, todas las inscripciones quedan abiertas.

Mil gracias a todas las personas que en las redes sociales han tenido palabras de apoyo, a  los no-venezolanos que se interesan y se informan, a los que ayudan a dar a conocer lo que pasa (CRUCIAL!), a los que nos hacen sentir acompañados. Aquí les dejo unas fotos que hablan por sí solas.  Quisiera retomar la normalidad en el blog porque tengo un chorro de cosas bonitas por compartir, pero en estos días me habría sentido extraterrestre haciendo eso. Gracias otra vez. Fuerza, Venezuela

 

Update: Aquí les dejo una entrevista con mi amiga Lena Yau, escritora venezolana residenciada en Madrid, para que en 8 minutos les quede muy clara La Situación.

I’m Sherlocked

LONDON 2013

Mis hijas y yo somos fans delirantes de Sherlock, la serie de la BBC. Pero fans de las que se quieren casar con los protagonistas y vivir en el flat #221B de Baker Street. Marianne y Valeria básicamente se conformarían con vivir en cualquier sitio de Londres aunque no haya boda porque esa, hasta ahora, ha resultado ser su ciudad favorita. Yo no llego a tanto. Mi corazón le pertenece a Paris, pero como en mi casa no se habla sino de Londres en estos días (y de amores en el closet, villanos resucitados y misterios por resolver) les traigo este montón de fotos que hicimos el verano pasado, antes de saber que ahí vivían nuestros novios imposibles.

LONDON 2013

Algunas de las cosas por las que amamos Londres:

- Dales una taza de té a mis hijas y serán tus mejores amigas. A mí dame los scones por favor.
- El acento. Nos pueden pedir lo que sea con acento british y decimos que si.
- Los museos: maravillosos y gratis. Repito: maravillosos y gratis.

LONDON 2013

-Los jardines: son sublimes, acogedores, poéticos y no hay nada más exquisito que las rosas inglesas.
-Los parques: bellos, inmensos, súper verdes, con sillitas de lona a rayas para leer, miles de flores, estanques y patos.
-Los pubs: Llenos de flores por fuera, acogedores y cálidos por dentro.
-El walking tour de Harry Potter: tonto, pero correr con la lengua afuera durante hora y media detrás del guía fue ideal para dos geeks cuyos nombres empiezan por M y V.
-Trafalgar Square lleno de MILES de hombres en kilt celebrando un juego de fútbol. Un poquito borrachos todos.

LONDON 2013

- Que la ciudad haya hecho un ícono de su mobiliario más común y cotidiano: buzones, autobuses, casetas telefónicas, señalizaciones de las calles, taxis. Bonitas piezas de marketing en cada rincón. Brilliant.
- Que la bandera del Reino Unido sea de todos, pop culture y no la suerte de símbolo sagrado e intocable que me inculcaron a mí en mi país. Quién quiere más a su bandera?
- Que te puedas comprar una máscara de Su Majestad.
- Que el metro diga todo el tiempo Mind the gap. Si meto mi pie en el hueco no será por falta de advertencia.
- Desayunos con huevos, salchichas, tomates, champiñones, beans (frijoles, caraotas, judías), tostadas, mantequilla y mermelada. Así se empieza el día y no con un cereal.
- Modales: Los ingleses son e-du-ca-dos.
- The Globe: Marianne + Shakespeare = Felicidad total.

LONDON 2013

También hay cosas que no me gustan, claro, como el tráfico desquiciante (por hay qué tantos autobuses turísticos uno pegado del trasero del otro?). Que la circulación vaya por la izquierda y me sea difícil no morir atropellada. El precio del transporte público (WHAT?!). El que hayamos tenido el peor hotel del planeta Tierra (una pequeña y cara cámara de los horrores).  Que nos haya llovido cada día y hayamos tenido la falta de glamour que enfundarnos en ponchos plásticos para turistas como pollos de supermercado. Y que una niñera demente haya amenazado a Valeria con ahogarla en el Támesis. Tonterías al lado del fabuloso hecho de que en Londres viven Sherlock Holmes y John Watson, nuestros novios imposibles. Alguien más por aquí se somete a la tortura de esperar para ver solo tres episodios al año?

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Post viajeros de la serie
Ven conmigo

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Crédito: La foto de las banderas, la de los imanes, la de la caseta telefónica y la de la estatua son de mi fellow photographer Valeria Lau ♥

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Mi Navidad

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Cada vez que me hago los famosos propósitos de año nuevo, a los cinco minutos los quebranto. Es matemático. Basta que yo me proponga formalmente queseyo…. “no dejar morir las plantas” para que al día siguiente mi albahaca esté tiesa. Por eso este año me dije Jacqueline, no te pongas ridícula y no escribas ningún propósito. Pero como soy débil y tradicionalista, fui derechita a proponerme una sola cosa: No trabajar los domingos. Más bien me lo prometí porque me lo debo. Y qué pasó? Pasó que este domingo trabajé hasta la 1 de la madrugada. A mí me va mejor con lo de la palabrita. One little word. Eso de escoger una palabra que sea el norte de mi brújula psicodélica (porque parece que siempre está drogada).  Que sea el epicentro de una serie de acciones y conductas. En el 2013 mi palabra fue crecer y operó mágicamente. Este año mi palabra es organizar y tengo toda mi fe puesta en ella. Y ustedes? Tienen una palabra o una lista de propósitos? Como quiero ser ordenada, empiezo el 2014 del blog contándoles mi Navidad, que fue preciosa. Muy nevada, muy fría, muy adorable. Montreal parecía un cuento. Todas las fotos siguientes están hechas con el teléfono o el iPad y vienen de mi Instagram.

resumen mi navidadComo mis papás venían de España a pasar las fiestas aquí, contraté a los mejores escenógrafos de Hollywood  para preparar Montreal y ponerla como de película. La cubrieron de nieve espesa y brillante, pusieron luces a los árboles, trineos en las colinas, pistas de patinaje en los parques y les di un Oscar a cada uno.

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resumen mi navidadEn mi casa decoramos la puerta, pusimos luces en el jardín y fuimos a comprar el pino uno de los días más helados (Prueba A: mi padre en la foto). Hacía tanto frío que es la primera vez que escojo cualquier pino sin examinarlo por todos lados con microscopio, exasperando a la concurrencia. Mis hijas no vinieron y pude comprar uno pequeño como a mí me gustan (pequeño para Canadá), lo cual casi causa un amotinamiento familiar. A ellas les gustan de esos que ocupan media casa. La verdad es que las pobres no pudieron venir porque estaban estudiando para los exámenes y yo fui mala. Pero mi pinito era perfecto, eso sí…

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resumen mi navidadMis papás y yo hicimos 939483745 mil viajes a las tiendas por un montón de razones diferentes, lo cual es medio inexplicable porque yo había hecho gran parte de mis compras por Internet (gracias Amazon, te amo). Me encanta ir de compras con mi mamá y verdad es que los tres disfrutamos el shopping (a quién vamos a engañar) porque las tiendas en Navidad están espectaculares. En esas salidas, mi papá le dio la vuelta al mundo con cuchillo y tenedor: comida india, libanesa, peruana, sueca ( de Ikea jaja!), italiana, canadiense, tailandesa, japonesa, china, mexicana y coreana. Eso como premio por llevar las bolsas y cuidar los abrigos con más paciencia que un santo (y encima con buena cara).

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resumen mi navidadLos casifamilia y los amigos de mis hijas desfilaron por mi casa en unas varias celebraciones amorosas y divinas que nos dejaron a todos con el corazón blandito: Gente linda desde 81 años hasta 11 meses, photo booths y mucha comida. Mucha. Too much.

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resumen mi navidadPaseamos por Montreal todo lo que humanamente pudimos. Este fue el diciembre más gélido y nevado desde que vivo aquí, por eso cada salida era una expedición ártica. En el Museo de Bellas Artes vimos la exposición de árboles de Navidad de muchos países del mundo y en el Viejo Puerto fuimos, como cada año, al concierto navideño de corales en la Iglesia de Bonsecours.

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resumen mi navidadEste año celebramos la Navidad con una comida temprano de Nochebuena, en vez de una cena.  Fue fabuloso porque pudimos disfrutar de mi sobrina Mia en todo su esplendor y jugar con ella y sus regalos. La comida fue exquisita, la típica venezolana: Hallacas, Pan de Jamón, Pernil y Ensalada de Gallina (en la foto), pero incluimos una lasaña y un gratén de vegetales a petición de Marianne y Valeria. Al despertar el 25 el árbol estaba repleto de regalos y mis hijas me perdonaron el pino enano.

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resumen mi navidadHaciendo acopio de valor, visitamos Quebec City un día de sensación térmica de -42 y tomé nota de que mis botas perdieron el aislamiento y mis guantes son una porquería porque casi me quedo sin dedos para bloguear. Ese día el frío nos batió contra el suelo, pero sobrevivimos y, además, hasta nos reímos y mis pobres padres dicen que les gustó la experiencia (de casi morir). También fuimos a Ottawa y vimos a los patinadores deslizándose por los 8 kilómetros de pista de hielo del Canal Rideau. Mi papá, con su cara de no romper un plato, logró engatusarme de nuevo para recorrer el parlamento. Otro propósito de año nuevo: No más visitas a parlamentos, amigo Jacques.

Después del Día de Reyes empezamos a volver lentamente a la realidad. Mis papás regresaron a España, Marianne regresó de Disney World, Valeria regresó a la gripe (su estado natural) y yo regresé al trabajo porque empezamos  tres cursos seguidos y hubo que ponerse las pilas con mucha ilusión. Poco a poco estoy activando la larga lista de cosas que hay que activar y poniendo en marcha mi palabra para el 2014: Organizar.
Orden, ven a mí! Que este año tú y yo juntos conquistaremos mi cronograma de trabajo y el mundo! (O al menos el armario de las sábanas, por favor).

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