Los sueños se cumplen: Mi libro

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En esta misma  semana, hace un año, estaba intensamente inmersa en el proyecto que me ha dado más felicidad. Estaba escribiendo y fotografiando de principio a fin mi libro de fotografía para niños Pequeños Grandes Fotógrafos. Si me sigues en Instagram probablemente sabes que ya hace más de un mes salió a la venta en España, pero aún no le he hecho una presentación oficial. Imperdonable, inexplicable. Hasta me han preguntado por qué tengo el libro en secreto. Yo lo que quiero es lo opuesto. Quiero escribir en el cielo con un avioncito de humo de colores que tengo un libro bellísimo. Está editado por Imaginarium y diseñado por mi querida Meisi. ¡Otro proyecto hermoso que conquistamos juntas!

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Ahora ya no creo que los sueños puedan ser imposibles. Si, es bastante improbable que yo gane un campeonato de surf, que descubra una civilización sumergida en el océano o me den un Oscar, pero es que nunca he soñado con eso. Mis tres sueños “imposibles” eran dedicarme a la fotografía, escribir un libro y hacer cosas bellas con niños y para niños. Durante años pensé que iba a dedicar mi vida a crear para niños hasta el punto en que mi tesis de grado fue un programa de televisión para preescolares. Los trabajos más apasionantes que tuve fueron enseñando creatividad a pequeños y, aunque luego el periodismo me llevó por otros caminos durante muchos años, esa idea no se extinguió por completo. He publicado un libro de fotografía para niños. TRES sueños hechos realidad de un solo golpe. Hoy tengo Pequeños grandes fotógrafos en mi mesa de noche para verlo cada día al despertar y acordarme instantáneamente de imposible es nada.

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Pequeños Grandes Fotógrafos tiene diez secretos para hacer mejores fotos, diez juegos fotográficos y diez ideas geniales. Esas ideas son manualidades con fotos. El libro nació a partir de mi curso Fotópolis. En esa clase tuve el privilegio de enseñar fotografía a más de doscientos pequeños y fue una de las experiencias más gratificantes y divertidas de mi vida. Que Fotópolis haya crecido y cambiado hasta convertirse en este precioso libro se lo debo en gran parte a esos alumnos tan adorables que tuve y a los padres estimulantes y motivadores que los trajeron a mi escuela. Gracias, gracias y gracias

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Sin haberle dado prácticamente ninguna promoción a este bebé mío, Pequeños Grandes Fotógrafos ya tiene una linda comunidad que me ha dado un feedback superbonito. Todas las semanas recibo mensajes y fotos de los libros en las casas de los lectores y de los chiquillos con él y con sus cámaras. Cada mensaje es como un regalo de cumpleaños para mí y me dispara fuegos artificiales en el corazón. Si tienes el libro, puedes subir una foto a Instagram y compartirla conmigo con el hashtag #pequeñosgrandesfotografos (sin acento). Me haría mucha ilusión. Y si te gusta y te parece una idea linda para regalar en Navidad, puedes recomendarlo a tus amigos y seguidores. Meisi me ha preparado esta página donde puedes descargar estas y muchas otras imágenes para que las uses en donde quieras, son tuyas :)

Celebré el lanzamiento del libro en una fiesta en mi casa con mi gente más querida de Montreal y ese día me dieron tanto cariño que me sentí la persona más suertuda del sistema solar. A ellos les doy hoy otra vez las gracias. Y también a los catorce colaboradores de lujo que tengo en el libro, que son pequeños, pero muy grandes :)

El lunes 24 comienza MerryClick: fotografía de Navidad.
Enciende tu espíritu festivo con nosotros en esa miniclase entrañable.
Lee la información aq.

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Planeta naranja

Una vez leí que en Australia no entienden la loquetera de los norteamericanos por las calabazas en otoño. Yo no me he preocupado mucho por entender. No me dio tiempo. Llegué aquí y a los tres meses la ciudad se inundó de calabazas: tiendas, calles, vitrinas, casas, parques, centros comerciales. Mis hijas traían dibujos de calabazas del colegio, vendían postres de calabaza en la pastelería y, en las otras tiendas, vajillas, ropa y juguetes con calabazas dibujadas. Hacen exposiciones, talleres y concursos de decoración de calabazas y están en las portadas de todas las revistas… Así que ¿quién soy para discutir o cuestionar? ¿Calabazas? ¡Ok! ¿Por qué no? Muy obediente e integrada, me uní de inmediato a ese paroxismo desde hace ya nueve años como la más canadiense de todas. Hasta participamos una vez en una competencia de calabazas decoradas en el Jardín Botánico y fue muy emocionante, con eso les digo todo.

Pumpkins

A veces, hasta las voy a recoger al campo, comportamiento rupestre que solo tiene sentido desde una óptica poética porque en Montreal las hay por todos lados. Por to-dos.

Rue BernardRue Bernard, Outremont

En mi otra vida tropical, las calabazas se llamaban auyamas y teníamos de un solo tipo. Las usábamos más que nada para hacer una sopa divina que forma parte de la comida venezolana de todos los días. Aquí hay tantos tipos de calabaza que los supermercados en otoño te educan con un folleto que trae la descripción de todas, fotos, cómo las puedes cocinar y cuál es mejor para cada cosa. Además, hay las gigantes que se compran de adorno para las entradas de las casas, las miniaturas que sirven para decorar las mesas y las que compras para tallar y hacer jack-o’-lanterns en Halloween.

Pumpkins
Pumpkins

Hoy no quería traer solo fotos de auyamas. Quería traer las fotos de mis hijas disfrazadas, como trato de hacer cada año, pero no pude, Este Halloween fue muy agitado: Valeria se iba al día siguiente a Perú (carreras).  Marianne estuvo en exámenes (carreras).  Y yo ese día cerré dos cursos mientras preparaba el estreno de otro (más carreras). Marianne se disfrazó de cielo nocturno y estaba bella. Valeria iba a ser una alumna de American Horror Story – Coven, pero al final todos los estudiantes de su año decidieron ir vestidos de zombies y salió de la casa llena de heridas asquerosas. También le maquilló una herida a su padre en plena cara y Lau se fue a la oficina a trabajar muy serio, como quien acaba de ser golpeado con un bate. Así es Canadá. Un país donde los ingenieros van a las corporaciones el 31 de octubre maquillados con látex líquido y son la sensación de la oficina.

Pumpkins

Octubre fue completamente naranja en La Vuelta al Mundo. Encontramos el color en la arquitectura, las calles, nuestras cocinas, la cotidianidad, la naturaleza, las tiendas y los jardines. Yo traje calabazas, cosa que en Canadá no tienen ningún mérito. Habría podido traer hojas, que también es superfácil.  Pero ellos trajeron un cosmos maravilloso de sujetos anaranjados.

Pumpkins

Gracias a todos los fotógrafos por jugar este mes. ¡El mural estuvo increíble! Para contrastar tanto color y tanta calidez, en Noviembre vamos a hacer un tema fotográfico mucho más emotivo. Fotografiar un color es fácil, por eso ahora nos toca hacer gimnasia creativa y retarnos a nosotros mismos con algo más difícil. Un sentimiento. Una forma de estar. Quiero que fotografíes la soledad. ¿Te animas? Anímate, anda. Mañana subiré la pauta, normas y ejemplos a nuestro foro de La Vuelta al Mundo. ¡Estoy atrasada! El estreno de nuestro curso Memorable absorbió todo mi cerebro, pero ya mismo me pongo a prepararlo. Anota tus ideas y empieza a hacer clicks.
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Nuevo tema de Noviembre es: la soledad. Explicación, fotos de inspiración y normas en nuestro foro a partir del día 4.
Para ir al foro y a la comunidad haz click aq.
Para saber de qué se trata y animarte a participar haz click aq.
La etiqueta permanente para La Vuelta al Mundo en Instagram es #juegolvm

Melancólico como un despecho

Montreal es una ciudad sumamente soleada en todas las estaciones, pero este otoño ha sido lánguido como un amor abandonado. Igual es todo bellísimo, mi época favorita, cuando el aire huele distinto, las calles se ven cinematográficas, las casas parecen guardar secretos y en los parques solo se escucha el cruch cruch de mis pisadas. Les cuento cinco cosas que ocupan mi cabeza en esta semana mientras les doy un paseo por mi ciudad.

Milton Park

El libro de Valeria
Milton-Parc es un vecindario de Montreal que queda pegadito a McGill University y tiene muchas casas compartidas por estudiantes, por eso le dicen McGill Ghetto. Todas las fotos de este post están hechas ahí, en una caminata con Valeria. Ella está trabajando en su proyecto final de secundaria: un libro fotográfico sobre Montreal con entrevistas (insertar orgullo de madre). Por eso está recorriendo la ciudad a pie y, cuando puedo, la acompaño. Como somos flojas y nuestras cámaras son pesadas, llevamos una sola y luego, obviamente, peleamos por ella toda la tarde. Cada vez que una va a tomar una foto, la otra dice yo vi eso primero. Tenemos las mismas intenciones fotográficas todo el tiempo y prácticamente nos damos empujones. Después volvemos a pelear cuando revisamos la tarjeta de memoria: Esa es mía. No, esa la hice yo. Un espectáculo. Y me encanta. Tener una compañera de photowalk siempre dispuesta y entusiasmada es lo mejor que me podía pasar.

Milton ParkMilton Park

Open Houses
Valeria tiene 16 años y pronto va a terminar el colegio por lo que nos toca visitar colleges para ver dónde va a continuar estudiando el año próximo. En otoño son siempre los días de puertas abiertas en todo tipo de escuelas y, por algún fenómeno psicológico, no hay cosa que me guste más. Yo adoro ir a visitar aulas, bibliotecas, laboratorios, talleres, cafeterías, que me describan programas y me den folletos y tours guiados. Visitamos escuelas de artes visuales, diseño gráfico y fotografía y yo estaba contenta como si me hubieran llevado a Disneyland. Me ilusiona mucho saber que Valeria tiene todas esas posibilidades maravillosas para escoger. Su principal tormento consiste en que le gustan varias cosas en varios sitios y todas están a su alcance. Lo opuesto a mi vida a esa edad.

Milton Park

Perú
El próximo sábado Valeria se va a Perú con un grupo del colegio. Es un viaje cultural-humanitario. Van a visitar Machu Picchu y trabajar con niños en el Cuzco (¿Cusco? ¿Las dos son buenas?). También van a llevar donativos. Ella ha pasado un año soñando con este viaje y contando los días que faltan. Le hace ilusión conocer otro país latino, la gente peruana que es tan bella, hablar español, la comida, la artesanía, los paisajes, todo. Tiene una emoción del tamaño del Perú. Pero son dos semanas (DOS) sin su mami. Dos semanas sin mi Pollo. Que alguien me resucite. La semana pasada estuvimos en la Clínica de Viajes por requisito del colegio. Yo no sabía que tal clínica existía. Le dieron vacunas, folletos informativos sobre qué comer y qué beber, los mosquitos, el sol, antibióticos, pastillas para el mal de altitud y problemas intestinales. Yo espero que, al pisar Perú, el cuerpo de Valeria recuerde inmediatamente su biología sudamericana y todas estas precauciones tan canadienses nos den risa.

Milton Park

Memorable
Entre planes de viaje y visitas a colleges, esta semana también estoy inmersa en los preparativos para el nuevo curso de marketing para proyectos creativos Memorable que comienza el próximo lunes. Menos mal, porque así no extrañaré tanto a Valeria. En enero tuvimos una primera edición con Cris Camarena y esta vez tenemos otra profesora invitada de lujo: Mayi Carles. Es otro curso completamente diferente al anterior y cuando hacemos cosas nuevas en la escuela me vuelan mariposas en la barriga por la ilusión. Estamos recibiendo a muchísimos estudiantes y no puedo esperar a abrirles las puertas la próxima semana, porque estos últimos años me he transformado en una apasionada de los proyectos independientes. No saben lo contenta que me pone conocer gente con ideas. Toda la información de Memorable está aquí.

Milton Park

Halloween
No sé si tendré tiempo de hacerles fotos a mis hijas disfrazadas este año. Marianne tiene como mil fiestas de gente de la universidad y no ha decidido nada. Y Valeria no sabe si celebrar porque al día siguiente es su viaje. Pero planes de disfraces hay. Son supersencillos pero buenísimos. El año pasado fueron blancos y este año son negros. ¿Quién adivina? ¿Y ustedes celebran? ¿de qué se van a disfrazar? Mi próximo post va a ser muy naranja y – ojalá – con un toquecito negro :)

Milton Park

 

Gracias por leerme y por pasear conmigo ¿Verdad que Montreal es adorable?

Manzanas. Apples. Pommes

Dicen que la manzana representa sensualidad y erotismo, así que este va a ser prácticamente un post porno.

Apple Picking 2014
Apple Picking 2014

La primera vez que mi blog tuvo 100 comentarios fue hace ocho años, cuando escribí sobre nuestra recogida de manzanas. Y no es que el post fuese especialmente bueno. Fue porque estábamos jugando. En esos tiempos pre-Facebook, Pinterest, Instagram y Twitter perdíamos el tiempo en los blogs en vez de perderlo en las redes sociales. Y lo perdíamos olímpicamente, tan contentos. Pienso en la persona que era yo en el 2006, cuando comencé a escribir Casi en serio, y me doy ternura. Estaba pasando por una fase tan rara que me recuerdo y me soy irreconocible. Ese año me cambió. ¿Sabes cuando lees un libro o ves una película y hay un evento que transforma a una persona para siempre? ¿Y parecen exageraciones del escritor? Bueno, el 2006 hizo eso conmigo. Pero algo que no ha cambiado es que todavía me maravilla Canadá como si acabara de bajarme del avión con mis maletas y mi gato. Transito por este país muchas veces como una turista deslumbrada y a estas alturas me está pareciendo que va a ser un estado permanente.

Apple Picking 2014
Apple Picking 2014

Estas fotos son de una tarde en que fuimos al campo, muy cerca de Montreal, a recoger manzanas. En Sainte-Eustache hay varias granjas, muy cerca una de la otra, donde puedes caminar por la huerta, encontrar las manzanas más lindas, desprenderlas del árbol con tus propias manos y llenar tu bolsa. En estos lugares suele haber espacio para que hagas un picnic y una pequeña tienda de los granjeros con productos preparados por ellos. Incluso puede haber una carreta tirada por un tractor para llevarte o traerte de las zonas más lejanas cuando ya estás cargado de fruta. Al llegar, pagas por una bolsa, te la dan, te internas bajo los árboles y eres feliz jugando a ser Caperucita. O al menos eso es lo que yo hago. También puedes ser Adán y Eva, Afrodita o Blancanieves. La literatura de las manzanas es infinita.

Apple Picking 2014
Apple Picking 2014

No sé si es porque trabajo largas horas aislada en mi propia casa (es una teoría), pero cuando salgo de paseo, ya sea en la naturaleza o en la ciudad, aún me porto como el perrito que va asomado por la ventana del carro con cara de excitación absoluta. Sitios como esta granja me hacen latir el corazón más rápido, me renuevan la sensación de que vivo en las películas que veía en mi tropical vida anterior y me reafirman mi meta para el 2016: Trabajar solo cuatro días a la semana y disfrutar de la vida los otros tres. Lau ayer se rió de esto y lo entiendo porque desde el 2009 no he tenido horario ni calendario, como todo emprendedor autónomo (y desenfrenado) pero aquí está, lo he dicho públicamente: en el 2016 me voy a rascar la barriga tres días a la semana. Va a requerir un gran esfuerzo organizativo porque mi principal característica desde nací es la mala administración del tiempo. Todo me toma el triple de días o de horas. Pero es una meta y a mí las metas me hacen ilusión. Fines de semana de tres días. El mundo es demasiado bello para que yo no lo camine.

Apple Picking 2014
Apple Picking 2014
Apple Picking 2014

Este día recogimos las manzanas que preparamos acarameladas en Thanksgiving. Muchísimas gracias por todos los comentarios tan sensibles en ese post. Me hacen sentirme acompañada, como siempre. Si alguien tiene una receta fácil y deliciosa con manzanas (salada o dulce), me encantaría tenerla porque ya estas nos las comimos, pero vienen muchas más. Hay tantas manzanas ahora que las tiendas y oficinas muchas veces tienen una cestita llena para regalar a los visitantes. Pueden compartir conmigo recetas y fotos en los comentarios. Gracias

Apple Picking 2014
Apple Picking 2014

Agradecida

Estoy segura de que debe haber algún tipo de norma que penalice combinar en un mismo post una historia de fiesta y una de muerte, pero eso es precisamente lo que voy a hacer porque así fue mi semana. Y aunque este blog siempre ha estado inclinado hacia el lado Hello Kitty de la vida, también es muy yo, con el revoltillo de lo que es mi vida verdadera y el coctel de mis sentimientos legítimos.

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Este año pensaba hacer un póster para la fiesta de Acción de Gracias donde todos escribiéramos cosas por las que estamos agradecidos. Había repasado mentalmente cosas como Porque mis gatos no tuvieron pulgas este año, Por haber conocido Terranova. Por haber visto por fin un iceberg, Por ver en las tiendas mi primer libro, Porque Marianne entró a McGill University… y así. Básicamente iba a llenar yo sola el póster sin dejar espacio para más nadie. Pero entonces, seis días antes de la fiesta, recibimos una noticia aplastante que nos cambió a todos un poco para siempre: un amigo de Valeria, compañero de colegio, murió de la manera más difícil de superar para una madre: porque quiso.

La semana se volvió oscura, insomne, apretada, sobresaltada, triste, desconcertante y lenta. Llena de preguntas que nadie me va a responder. Hoy, nueve días después, asistimos al funeral de este niño de 16 años y puedo decir que es la situación de dolor colectivo más total que he visto. En medio del sermón más torpe que cura alguno haya pronunciado en la historia de la religión, se podían escuchar cientos de corazones rompiéndose en pedazos. El domingo pasado, en nuestra bella fiesta de Thanksgiving no hubo póster. En parte porque no tuve cabeza para hacerlo. Y en parte porque honestamente ahora solo puedo estar agradecida porque mis hijas están conmigo.

Nuestra cena fue bonita, querida, exquisita. Los mismos más o menos desde hace siete años. La comida preparada con tanto amor que sabe a cielo. Una cantidad de postres de ver y no creer. Y unas manzanas acarameladas que hicimos Valeria y yo porque las vimos en Pinterest y que nos quedaron como un horror: pegajosas y sacamuelas. Subo la foto porque bellas son, pero comerlas era un acto de circo. Además, mientras las hacíamos, Valeria y yo nos comimos una cantidad indecente de caramelo (listo, lo he confesado). Las manzanas las recogimos en el campo (fotos pronto) y los palitos los trajimos del jardín, así que toda la actividad fue sumamente rupestre y divertida. Las pusimos en una bandeja, junto a papel celofán y cintas para que cada invitado se llevara una a su casa, pero donde pones una manzana de estas se queda pegada forever. Incluso tus dientes. Marianne se ocupó de las flores, Valeria de las tarjetitas, todos cocinamos y esa noche estuvimos juntos, nos abrazamos, nos reímos por cierta ensalada que no puedo mencionar, mi sobrinita Mia lanzó muchos besos y por un par de horas me distraje del nudo que tengo en la garganta.

Hoy en el funeral pensé en las manzanas pegajosas y en que espero prepararlas con Valeria muchas, muchas más veces.
Así que si alguien tiene una receta mejor, que se apiade de mis invitados y me la dé. Gracias

El próximo lunes comienza mi curso Librologie, en el que Meisi y yo enseñamos a crear y publicar libros con fotos. Toda la información está aq. Y pronto les contaré sobre mi propio libro! Está a la venta desde hace un mes y aún mi blog no lo sabe. Imperdonable.
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